Un magnífico Embajador

por | 6 Ago 2014

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La otra noche tuvimos ocasión de compartir mesa, mantel y cena, con el Sr. Satoru Sato, Embajador del Japón, y un grupo de buenos amigos de la profesión periodística. Fuimos invitados a su residencia por un motivo un tanto triste, que es su próxima marcha de España tras tres años de servicios.

En este tiempo, el Embajador ha desarrollado un magnífico trabajo coincidiendo con el Año Dual conmemorativo del 400 aniversario de las relaciones diplomáticas entre Japón y España.

Son dos países que sienten una atracción espontánea y positiva entre sí: en lo cultural, en lo económico, en lo social y en lo gastronómico. Los españoles admiramos la sofisticación y la infinita variedad de matices de la cultura nipona; a ell@s les gusta nuestra espontaneidad liberadora, la alegría por bandera.

El Embajador Sato estudió en Sevilla y sabe bailar en su Feria. Ahora que tiene que regresar, por motivos profesionales, se adivina en su semblante a la vez la alegría por regresar a su tierra y una cierta tristeza por dejar la nuestra. (Motivo central, por cierto, del reciente Concierto “El sueño del Samurai Hasekura”, que cerró el Año Dual en el Teatro de la Ópera de Madrid).

La Diplomacia, con mayúsculas, y las relaciones internacionales, se construyen en gran medida sobre relaciones personales. La amabilidad y la cercanía del Sr. Sato, junto con todo el personal de la Embajada y su Residencia, son la mejor expresión de la capacidad de los japoneses para construír a partir de la amistad y los momentos gratos compartidos.

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